En la noche fría,
intento mis ojos cerrar,
pensar en ti, es lo que no intento hacer.
Tus lagrimas se han mezclado,
en infinito dolor;
mientras las mías
en mi corazón se congelaron.
Los latidos de mi corazón
escucho cuidadosamente,
dicen tu nombre una y otra vez
es una melodía exacta,
mientras en ti pienso
se acelera más mi corazón.
La habitación está fría,
¿falta algo?
sí, tu calor,
¿me hace falta algo?
sí, tus besos.
Grito en la oscuridad,
una y otra vez tu nombre,
a caso ¿fui yo pecadora al amarte?
¿al preocuparme? ¿al preguntarte muchas cosas?
si eso es un pecado
juzgado por todos,
que la primera persona levante el martillo y me encierre.
sábado, 4 de agosto de 2012
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